Eso que llamamos crítica

En “Double vies”, Olivier Assayas, otrora crítico de cine, toma como punto inicial una discusión sobre Twitter. Luego, en los 108 minutos que dura esta comedia, explora los problemas del consumo cultural actual y los pone en relación con una vida -y conversación- digital de la que todos los personajes, salvo una especialista que contratan, son ajenos.

La película se pudo ver en el último festival de Mar del Plata donde, entre medio de la gigantesca oferta de películas, se asomaba una charla sobre textos de cine. Integrantes de la página La Vida Util -Lucas Granero, Lautaro García Candela y Ramiro Sonzini- y de la Revista de Cine – Nicolás Zukerfeld. Laura Spiner y Malena Solarz-, quienes aprovecharon y presentaron su quinta edición, debatieron sobre la importancia de la crítica y las técnicas que utilizan para llevar sus ideas de las películas a los lectores.

La premisa de la charla dejó una serie de interrogantes. ¿La gente lee todavía sobre cine? ¿O mira tweets y fue? Durante el Festival, también pude descubrir un mundo que me era ajeno. Un subgrupo de twitteros cuya labor se basa en los extremos: o la película es una mierda o es una obra maestra cuando ninguna película es una mierda y no existe el tiempo suficiente de lejanía para definir a las obras maestras, si es que existen. En modo Bart Simpson llamando la atención ante la llegada de su hermana, buscan la aprobación a través de sus jugadas opiniones, lejos del consenso común, pero sin un mínimo argumento para defenderlas. ¿Cómo reconocerlos? Fácil, basta con buscar aquellos que utilizan las palabras lúdico, redondita o solemne para calificar obras.

Hong Sang-soo sólo filma personas hablando en plano medio“, afirmó un integrante de este subgrupo mientras que, del otro lado, en las antípodas, se puede encontrar en la Revista de Cine 5 un texto de Beatriz Sarlo sobre el mismo director coreano. Allí, con la explicación sobre la rarificación, el uso de los encuadres que renuncian a lo pintoresco y la diferencia en como desciframos el lenguaje de “personas hablando” siendo nosotros occidentales, nota la abismal diferencia entre un argumento y el otro para hablar de la esencia del cine de Hong.

***

A diferencia de la crítica actual, los dos grupos disertantes de la charla en cuestión en una sala chica del Auditorium de Mar del Plata tienen una relación distante, justamente, con lo instantáneo, quizás el rasgo diferencial de las redes sociales. Bueno, claro ejemplo, es que la Revista de Cine es casi anual. No por nada, la palabra resistencia, a los spoilers, a lo rápido y sin compromiso, a lo efímero, a los diálogos, al “me gustó”, a la moralidad del buena o mala película, apareció en varias oportunidades durante el debate.

De la Revista de Cine no me quiero ocupar mucho porque su formato anual no tiene tantos medios comparables. Primero, casi no hay revistas de cine alejados de los estrenos. Segundo, está escrito por profesores de cine. Tercero, está en el medio entre análisis académico y crítica. Cuarto y último, casi no hay revistas de cine.

En tanto, La Vida Útil es un caso aparte. Blogs de cine hay miles y hay más textos en internet sobre este tema que películas en si para analizar. Además, las ya mencionadas redes. Dentro de todo este mapa, la revista online LVU, la unión de dos grandes revistas como eran Las Pistas y Cinéfilo, parece ser la resistencia. Mi admiración -no la voy a negar- hacia ellos, también para Lucia Salas, pasa por su independiencia, no económica ni política sino con la agenda. No tienen que rendirle cuentas a nadie salvo a los que lo leen quienes ya saben que no van a encontrar donde buscar animales fantásticos sino un texto sobre The Grand Bizarre.

“Creemos en la crítica como espejo de la película”, dejaron en claro los integrantes de LVU y contaron que, en gran parte de sus textos, intentan traducir el espíritu del cineasta tal el caso de esta magistral nota sobre Ado Arrieta de Lucas Granero. Entradas como esa o la reciente sobre Transit, pone a La Vida Útil unos pasos adelante. Un oasis. “Algo” entre medio de nada.

Siguen las mismas preguntas dando vueltas. ¿Se lee menos sobre cine cuando blogs hay cada vez más? ¿Hay menos debates cuando estamos hablando vía Twitter todo el tiempo sobre películas? ¿El problema será quienes son los encargados de girar la discusión sobre cine?

En modo de chiste, o de crítica, la nueva Revista de Cine cierra con una historia intervenida y que podria haber sido parte de los diálogos de las películas de Assayas:

Él: COMO FILMAR BUENAS PELÍCULA. He aqui un libro que vale la pena leer…

 Ella: Nuestras películas me parecen bastantes buenas ya. ¿Para qué ponernos a leer libros?

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